buenos hábitos, gafas de sol, Sol

Los beneficios del sol y la luz natural – Nuestros propios ritmos

Hoy me acerco para hablarte de uno de mis temas favoritos, el sol y la luz natural. Como te digo, es uno de mis temas favoritos por lo que ha supuesto a lo largo de mi vida antes, mucho antes de conocer el método Bates, y después.

Cuando era adolescente tenía alergia al sol en verano, sobre la piel. A los dos o tres días de tomarlo me llenaba de granitos rojos, y pequeñas ampollas. Me pasaba todo el verano muy incómoda, y me quedé con la idea de que el sol me hacía daño.

Por extrapolación, pensé que también me haría daño a los ojos y me compré unas gafas de sol, pero nunca llegué a acostumbrarme a ellas porque “me daban sueño”. Luego comprendí que esto tiene sentido, y te lo explico más adelante.

El caso es que a partir de los veinte años fui dejando de tener alergia al sol, y nunca más me ha vuelto a pasar. Y creo que tiene que ver con que en mi familia se tomaba el sol cuatro o cinco horas seguidas por costumbre, con protección solar y lo que quieras, pero todo ese tiempo, y era lo “normal”. Cuando empecé a estar en otros entornos, vi que había gente realmente sensible al sol, mucho más que yo, y que la mayoría de mis amigos lo tomaban igual que yo o menos.

Y, ¿qué tiene que ver esto con el método Bates?

Desde la perspectiva del método Bates, el sol y la luz natural son aliados para mejorar nuestra visión. Pero cada quien tiene que utilizarlos según su estado personal. Las personas somos diferentes, con diferentes sensibilidades, colores de ojos, tonos de piel, etc…

En la visión natural utilizamos mucho dos prácticas, el asoleo y el palmeo, en la primera nos exponemos al sol con los ojos cerrados, moviendo la cabeza, por unos minutos; y en la segunda nos cubrimos los ojos con las palmas de las manos, llevando oscuridad. Esta alternancia luz-oscuridad tiene muchos beneficios, entre ellos permitir que el iris se abra y se cierre con facilidad y rapidez, lo que se traduce en una mejor visión en condiciones muy variables de luminosidad. En este sentido, las gafas de sol utilizadas durante mucho tiempo dejan al iris fijo, y con una menor respuesta de movimiento cuando quitamos las gafas, lo que lleva a tener más sensibilidad a la luz poco a poco.

Por lo tanto, en mi experiencia y en la de muchas personas a las que he acompañado, el sol resulta beneficioso y nos puede ayudar a mejorar nuestra visión y a disminuir la sensibilidad a la luz al ir exponiéndonos un poco más cada vez. Sólo tenemos que ser respetuosos con nuestros umbrales de tolerancia, con los tiempos de exposición e intensidad, escuchar nuestros ritmos para aprovecharnos de todos los beneficios del sol y de la luz natural.

Observa cómo te sientes cuando estás al sol, date cuenta de si pasas mucho tiempo dentro de casa, de si te gustaría salir más, mira a ver si te pones las gafas de sol de manera inconsciente nada más salir a la calle, y en qué circunstancias podrías evitar llevarlas, por ejemplo, cuando estás a la sombra, o de espaldas al sol.

Si quieres practicar el asoleo o sunning, o cualquier otra prácitca, y no sabes cómo, no dudes en preguntarme.

Nota: La opinión expresada en este texto no es contraria a las recomendaciones de un profesional de la visión. Consulta con tu oftalmólogo si tienes cualquier duda o molestia.

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